Opinión

Algo más que salud

Algo más que salud

En el Mes de la Patria

La convicción de que Duarte, Sánchez, Mella,  Espaillat, Luperón y Salomé Ureña no son  idealistas despistados en busca de una patria sana, nos obliga a recordarlos en esta podredumbre mediatizada que nos regala un ejercicio gubernamental mediocre que nos ha puesto en condición de creer que ser decente es pecado y que sólo pueden ser reconocidos como exitosos los corruptos, los narcotraficantes y los que, por preservar sus privilegios, los siguen.

Es menester sacar del olvido a Juan Bosch, a Minerva y Manolo, a Caamaño, a Amín Abel, a Narcisazo, a Henry Segarra, a Guido Gil y otros de la historia reciente que propugnaron por una sociedad sana, donde no prevaleciesen gobernantes que buscasen imitar al déspota ilustrado de “Yo el Supremo” de Roa Bastos, o las sutilezas del patriarca de García Márquez en su otoño interminable o simplemente del pragmatismo de ese ser maligno que fuera Joaquín Balaguer, ése que no controla por ley la circulación de guaguas en mal estado que lleven a la muerte a once dominicanos pobres al resbalar, con sus gomas lisas, hacia el mar, o que guardias pagados por todos, pero que sirven a unos pocos, entraran a la celda de una mujer relacionada con el presidente alternativo del país a silenciarla, como de seguro ya se hizo con la otra.

Probablemente, los padres Regino, Rogelio, Ramoncito, Cela, Pablo Mella, Pancho, y decenas más que poseen un apostolado de fe, coincidan con su jefe purpurado en que la sociedad está dominada por el tigueraje, y que, gracias a eso, uno que debe ser el suspendido suspende a otro que no lo merece, y una entidad inoperante quiere impedir que otra actúe en defensa de los consumidores y que sólo nos permitan a los pendejos vivir con la ilusión de regalarnos presidencias como la de Mandela en Sudáfrica o la que ha de darle a Uruguay Pepe Mujica, que sí son ejemplos de “algo más que salud”.

El Nacional

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