Nunca hacer daño
La parte del Juramento Hipocrático más importante es la que dice: “Estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea más provechosa según mis facultades y a mi entender, evitando todo mal y toda injusticia”. Al aproximarse al enfermo, el sanador lo que procura es ayudar, aminorar el dolor, sanar, pero lo más importante es no empeorar el cuadro, no agregar un daño más sea por desconocimiento, imprudencia, impericia o con intencionalidad.
Al igual que en la medicina, en la vida lo fundamental es vivir bajo el principio de tratar a los que nos rodean en base a los principios de bien y velar, cada segundo, cada instante, porque nuestro proceder no afecte a los demás, que casi siempre son los que tenemos cerca: hijos, padres, conyugues, hermanos, amigos, vecinos y otros familiares.
Sin embargo, y es de justicia admitirlo, a veces no es nuestra intención provocar daños a terceros, y caemos, como el médico o la enfermera en no saber que es lo correcto hacer, o simplemente no tenemos idea de lo que somos y vamos por la vida dando tumbos y arrastramos con nosotros a otros que sufren esos ramalazos de dolor.
Pongo a ver, a mis estudiantes de Promoción de la Salud de la UASD, dos videos, para que bajo el tema de Escuela Promotora de la Salud analicen su repercusión en la formación de nuestros infantes, niños y niñas. Son “Esos Locos Bajitos” de Serrat y “Otro ladrillo en la pared” de Pink Floyd, con la finalidad de que aprecien de que por no saber cuál es el método correcto de educar hacemos más mal que bien.
Le agregamos dos revisiones bibliográficas: la concepción del hombre nuevo de Ernesto Guevara y los fundamentos de la Escuela Hostosiana, que para nosotros es un precedente válido de las Escuelas Saludables y sobre todo un ideal para formar hombres de bien, que es esencia el Hombre Nuevo, paraque no hagan daño, lo cual es por mucho “algo más que salud”.
Por: José Díaz
asesaijd@gmail.com

