Opinión

Algunas líneas

Algunas líneas

Mientras estudiábamos en la Universidad Santo Domingo residíamos en la pensión de nuestra queridísima tía Gloria Nina de Rodríguez, en San Carlos de esta ciudad.
Frecuentemente transitábamos en la calle Emilio Prud Homme, y al visitar la Distribuidora Corripio conocimos a un jovencito color blanco, delgado y cabellos lacios que laboraba allí: era José Luis Corripio Estrada, hoy un pro hombre del trabajo y la dignidad nacional.
Logramos concitar una gran amistad con don Manuel Corripio y con su distinguido hijo, Don Pepín.
Al correr del tiempo, hemos contemplado la trayectoria y los diversos quehaceres de Don Pepín y cultivado una gran amistad.
Sustento que nadie en otro país puede dudar de la sinceridad, moralidad de este hombre que ha hecho y vive haciendo grandes y diversas aportaciones a la nación, a diversos sectores y personas.
Con el prestigio y la dignidad de uno o varios ciudadanos, no se puede jugar.
Debemos saber diferenciar a los hombres entre sí, pues como decía Benito Juárez: «El respeto al derecho ajeno es la paz».

El Nacional

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