Opinión

¡Alto ahí!

¡Alto ahí!

La disputa por la candidatura presidencial para las elecciones del 2020 en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que adquiere ya forma de crisis con posible afectación en el Gobierno, se erige como peligro en cierne a la estabilidad política y económica de la República.

Desde el PLD se advierte que el presidente Danilo Medina pretende aspirar a una tercera repostulación, aunque el mandatario ha dicho que se referiría al tema en el mes de marzo o cuando lo determine el Comité Político de esa organización.

El equipo que promueve la candidatura presidencial del doctor Leonel Fernández ha denunciado que funcionarios del Gobierno urdirían una campana de descrédito contra el expresidente, sin aportar pruebas suficientes sobre ese despropósito que acentúa la crisis en el litoral peledeísta.

Tal parece que el PLD pretende suplir desde propio vientre la oposición política que corresponde a otras organizaciones, sin reparar en que esa ortodoxa táctica política fue causa de graves mutilaciones en entidades partidarias otrora poderosas que fueron desalojadas del Poder.

El partido morado puede tomar el rumbo electoral que mejor considere, pero a lo que no tiene derecho es a que su evidente desenfreno provoque una crisis con afectación en el aparato estatal que a su vez debilite la estabilidad económica, monetaria o política de la nación.

Aun cuando no están dadas las condiciones para que se produzca una situación de grave crisis económica, social o política, a ese escenario se puede llegar por el camino de la irracionalidad que ha empezado a recorrer el liderazgo peledeísta, por la contundente razón de que ese partido controla al Gobierno y al Estado.

No hay que ser un erudito para advertir que la metástasis en el Gobierno de una confrontación desproporcionada en el partido oficial afectaría seriamente los tejidos económicos relacionados con inversión extranjera, crecimiento, control del déficit, endeudamiento y estabilidad monetaria.

Lo que se reclama de la manera más firme y vehemente es que el liderazgo del PLD lave sus enaguas en propia casa, sin afectar la funcionalidad, eficiencia y transparencia del Gobierno ni de ningún otro Poder del Estado, menos aún la todavía endeble estabilidad económica y monetaria, lo que equivale a decir de la misma democracia.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación