Leonel Fernández dirige la repartición de puestos electivos, tiene decisiva influencia en la Junta Central Electoral, y formó la Cámara de Cuentas. Eso le permite imponerse en las negociaciones (¿son negociaciones?) con Miguel Vargas Maldonado y con Carlos Morales Troncoso.
Carlos Morales, jefe del grupo con las siglas del despedazado Partido Reformista Social Cristiano, es subalterno de Leonel Fernández. Es ministro de Relaciones Exteriores, y su permanencia en el esquema de coordinación de la dependencia depende de la relación con el gobierno, en cuyo nombre ha actuado durante 5 años.
En ese escenario, Miguel Vargas, presidente del Partido Revolucionario Dominicano, reclama la aprobación de la Ley de Partidos para participar en mejores condiciones en las elecciones de mayo. Luego podría pactar con el propio Leonel la violación a la misma, en beneficio de ambos. Leonel Fernández, espera… ¿Para qué compartir beneficios cuando la ausencia de una legislación lo beneficia?
Sin nada qué hacer para empujar al Presidente, Miguel Vargas pronunció el pasado domingo un discurso ruidoso pero vacuo… No llama a la acción de masas.
Presentó a los candidatos del PRD: 20 balagueristas, viejos robles sometidos por la fuerza del dinero, y sindicalistas y ex izquierdistas a quienes no les da vergüenza figurar en una boleta así compuesta y presentarse junto a quienes en el pasado reciente encarnaron el entreguismo y depredaron el erario.
El pacto de impunidad y encubrimiento con Hipólito Mejía, sellado con la mediación de monseñor Agripino Núñez Collado en junio del año 2004, neutraliza al sector del PRD encabezado por Hipólito Mejía, cuyos principales miembros no fueron procesados judicialmente en virtud de ese pacto. Pero no implica renuncia al ejercicio del chantaje, y los amarres posteriores los ha hecho con Miguel Vargas.
La tibieza del discurso se debe a la vulnerabilidad de Miguel Vargas, quien es pésimo orador y sabe que su nombre figura en feos expedientes. Pero se debe también a que la influencia de Leonel en la JCE fue determinante en el rechazo de la impugnación a las elecciones internas del PRD, presentada por dos dirigentes del grupo de Hipólito. Ese rechazo allanó el camino para el acto del domingo.
El balaguerismo rancio, pide más, pero ha sido bien pagado: tiene mayoría en la Cámara de Cuentas, y puede seguir cobijando con la impunidad a Amable Aristy Castro en la Liga Municipal Dominicana y al propio Carlos Morales Troncoso en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Leonel Fernández manipula el sistema político como garante de la impunidad, y los aparentes opositores son, en realidad, sus socios menores… Balaguerismo del siglo XXI… Con el déspota y su corte…

