Opinión

Amaury García

Amaury García

José Antonio Torres

A este médico especialista en neurología vascular lo conocí recientemente, a través de un amigo común, don Leo Corporán, y de entrada tuve la impresión de que se trataba de una persona sana que asumía con responsabilidad su profesión.

Días después supe que lo habían destituido como director del hospital traumatológico Ney Arias Lora, y fue entonces cuando comencé a investigar quién era esta persona.

Fue así que supe que en el tiempo que permaneció en el hospital Arias Lora había tenido confrontaciones con colegas y personal de apoyo acostumbrados a las tareas fáciles, propias de los empleados públicos.
Había cometido el sacrilegio de exigir que el personal médico cumpliera con sus obligaciones frente a los pacientes, la mayoría pobres, que hicieran guardias presenciales y mejoraran la calidad de los servicios.
La honradez en un país de bandidos siempre será un problema grave.

Supe también que cuando García llegó a la dirección del hospital había alrededor de 50 médicos que no hacían servicios en el hospital, pero que religiosamente cobraban, a lo que se opuso tajantemente.
Pero lo más grave es que allí habían especialistas contratados por el hospital para realizar las tareas que otros médicos rechazaban, aunque sí cobraban por ellas. Los médicos «emergentes» no tenían vínculos con el hospital y eso era más que grave.

Después de concluir mis indagatorias llegué a la conclusión de que contra el doctor García hubo una conspiración desde el mismo momento en que intentó poner orden, eliminando los privilegios a los que muchos se acostumbran en el sector oficial.

Lo peor de todo es que esto ocurría en el hospital con el apañamiento de la dirección provincial del Colegio Médico Dominicano (CMD).

Finalmente, me alegra haber conocido al doctor Amaury García y creo que en el país faltan médicos de su coraje para enfrentar el desorden en el sistema de salud.

El Nacional

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