Opinión

Ampliación y reducción manipulada

Ampliación   y reducción manipulada

Pedro P. Yermenos Forastieri

En mi pueblo había un jovencito que imponía su dominio a otro debido a la vulnerabilidad del segundo. Aquello era penoso. Un abuso sobre alguien apocado, disminuido, quien ante la presencia de su verdugo deseaba que la tierra lo tragara. El abusador manipulaba al infeliz como muñequito de trapo que se tira y hala bajo la certeza de que nunca tendría reacción defensiva.

El tiempo transcurría, el abusado crecía y fortalecía su físico en mayor medida que su adversario. Una noche jugaban en la recién iluminada esquina de su barrio y ahí terminó el atropello. Todavía se recuerda en la cofradía de muchachos que hoy peinan canas la bofetada que propinó quien hasta ese momento parecía condenado a sufrir los estragos consecuencia de su tímido temperamento cuando sobre él quiso repetirse el escarnio.
Desde ese momento las reglas de la convivencia se invirtieron. Jamás el envalentonado abofeteado reiteró su conducta arrogante.

Al contrario, lucía sumiso frente a aquel que, de repente, descubrió las consecuencias de su decisión que le despojó del miedo para siempre haciendo respetar sus prerrogativas.

Me temo que la misma historia le puede ocurrir al PLD ante el abuso al que ha sometido a la población dominicana que, por razones comprensibles, ha tardado tanto en sacudirse de una situación que obstaculiza alcanzar su liberación, por ironía lo que estaba llamado a proporcionarle esa organización política.

La decisión tomada por la PGR a propósito del caso Odebrecht constituye el más reciente ejemplo de esa actitud avasallante que asume quien se considera por encima del bien y del mal y confía sin reservas en el predominio institucional que ejerce, que le permite blindarse ante tropelías ostensibles.

Si algo se deduce del análisis del expediente de marras es la necesidad de ampliar no solo personas investigadas, sino lo más importante, los ámbitos de las pesquisas. ¿Cómo explicar reducir todo a la admitida suma de sobornos, dejando fuera las sobrevaluaciones de obras y el financiamiento de campañas? ¿Qué puede justificar que ni siquiera se interroguen personas involucradas en la mayoría de préstamos y se incluyan quienes manejaron la menor parte? ¿Por qué Punta Catalina, única obra vigente cuando se transfirió el grueso del soborno, no es tocada?.

Lejos de ofrecer respuestas a estas interrogantes, el Procurador se destapa reduciendo la esfera de su investigación. ¿Será capaz el muchachito abusado de rebelarse ante tanta ignominia y abofetear la faz de su verdugo?

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación