Opinión

Aníbal y la reelección

Aníbal y la reelección

Al declinar una posible respostulación, el presidente Leonel Fernández, dijo que  hacía un sacrificio, cuando en realidad se lo impide la Constitución de la República que prohíbe la reelección consecutiva.

 Es artimaña jurídica mencionar el principio de irretroactividad de la ley para señalar que podría optar por un nuevo período. La antigua Constitución impedía que el mandatario fuera candidato, porque establecía la reelección en dos ocasiones, y nunca jamás.

 La ley manda para porvenir y los principios constitucionales son de aplicación inmediata.

 Descrita esta situación, Fernández no podría intentar acudir de nuevo a las urnas con la vieja ni con la nueva Constitución y solo le quedaba la brecha de modificar la que está vigente.

 Estamentos de los poderes fácticos como la Iglesia y los grupos empresariales, estaban opuestos resueltamente a que Fernández recurriera a maniobras para perpetuarse. A este panorama hay que añadir la situación explosiva creada por el incremento de la pobreza.

 El desistimiento a una nueva nominación no está inspirado en la línea de realizar aportes que redunden en beneficio del país. Se trata  de la existencia de un andamiaje jurídico que traba cualquier posibilidad.

 Aníbal Barca fue un estratega militar que trató de conquistar a Europa y que se detuvo de ocupar a Roma por temor a destruirla. El país se encuentra a la orilla del precipicio y Leonel Fernández rechazó repostularse, para no empujar a la nación al abismo.

 El ambiente electoral luce despejado.

Se alejan las posibilidades de que reinen el atropello, el abuso, el avasallamiento, la sangre y las imposiciones que traen consigo la reelección presidencial que la historia dominicana registra como un recipiente de las emanaciones del mismo infierno.

El Nacional

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