Las condiciones en que todavía hace 50 años vivía el país demandaban una entidad como el hoy exitoso Instituto Dominicano de Cardiología. Hace 52 años, cuando se fundó la entidad que hoy dirige el doctor Ernesto Díaz Álvarez, apenas se conocían las enfermedades cardiovasculares. La gente desconocía los infartos fulminantes, que relacionaba con el misterio.
“Fulano estaba bien y de repente cayó muerto”, era de lo que se decía sin saber que la expiración repentina había sido causada por un problema cardiovascular.
El Instituto Dominicano de Cardiología no solo ha atendido a decenas de miles de personas que padecen problemas cardíacos, sino que ha orientado a la población sobre los factores de riesgos que los causan.
Gracias a esa gran labor, desde el 12 de febrero de 1964, la gente ha tomado conciencia sobre los problemas del corazón. Sus precursores, Guarocuya Batista del Villar, Ángel Chan Aquino, Héctor Mateo y otros, deben estar más que complacidos de su obra.
