Ha propiciado un abanico de interrogantes la decisión del presidente de la Cámara de Diputados de aportar los recursos para que la delegación de gimnasia pueda participar en el mundial que se efectuará en Glasow, Reino Unido, del 23 de este mes al dos de noviembre. Si Abel Martínez aportará los recursos de su propio peculio, que no es el caso, solo tendrá que aclarar la procedencia, para despejar conjeturas.
Pero si son de la Cámara de Diputados es censurable que el cuerpo legislativo disponga de fondos para funciones que distan mucho de su misión, que competen al Ministerio de Deportes, al Comité Olímpico Dominicano a la Federación de Gimnasia o al sector privado.
Mientras se alega que no hay recursos ni siquiera para aumentarle unos chelitos a los policías la cámara legislativa goza de un presupuesto que le permite financiar competencias deportivas en el exterior, aparte, se supone, que de otras actividades. ¿Cómo se explica tanta belleza?, es la gran pregunta.

