De repente la televisión dominicana se ha llenado de programas en la modalidad denominada «reality shows».
Producciones de concursos «clonados», que se han realizado en el extranjero, y que apuntan a la búsqueda de nuevos talentos para la danza, la canción, el humor, la bachata, la salsa, el merengue, la presentación de programas, y hasta de nuevos cronistas de arte.
Ello forma del entretenimiento audiovisual de estos tiempos, y aunque hay algunos que se realizan con buen criterio, hay otros que se han «enganchado» a la moda, que se advierte vacíos, carenciados de un contenido de verdadero atractivo, por lo cual en muchos casos pasan sin pena ni gloria.
Es el resultado de la gran capacidad mimética que algunos han desarrollado en este medio, lo que nos lleva, guardando distancias, a un parecido con los chinos, que sobresalen por su gran capacidad para la copia de cualquier producto, y que ha llevado a la gente, en su sabiduría popular, a identificar los mismos como «calaveritas», por aquello de la calavera de la bandera negra de los piratas.
Sólo hay que ver lo que está sucediendo con el famoso Gangnam Style, el famoso «Baile de el Caballo» que se ha convertido en una sensación mundial, y que ya aquí hay una docena de orquestas que lo han fusilado, y adaptado al estilo de cada quien.
Evidencia ello que la creatividad anda aquí de paseo, aunque permanezca vigente el «ingenio», que es parte de las habilidades de quienes siempre están atentos a la caza de oportunidades de negocio en cualquier área.
Volviendo a los «reality», a los cuales no nos oponemos, siempre y cuando se hagan con criterio, hay algo que no se debería olvidar.
Los verdaderos profesionales en cualquier actividad se consiguen con el estudio y el aprendizaje.
No porque alguien salga ganador de la competencia en un programa se puede considerar con las posibilidades para triunfar en la carrera o actuar como profesional.
El mejor ejemplo está en muchos que han salido de concursos de canto, que lamentablemente no han podido trascender en el medio, alcanzar el éxito, ni mucho menos convertirse en la estrella que se le había prometido si ganaban.
Y esto va desde Buscando El Exito, hasta el Latin American Idol.

