El concierto del año
El anuncio de la presentación del nuevo disco de Maridalia Hernández en el Palacio de los Deportes conllevaba un desafío a la comunidad artística y a un público esquematizado en base a patrones impuestos por reglas derivadas de un arte que he bautizado como »gastronómico».
Tras una larga ausencia, Maridalia se percató de que había llegado el momento de barajar y repartir de nuevo.
Lo puso de manifiesto en el concierto Libre, con el cual presentó su nueva producción musical, donde se permitió otra vez hacer ostentación del arte de cantar capaz de alcanzar su verdadero mérito en función del contenido.
En ella se da un desempeño excelente, que tuvo el efecto de sorprendernos no tanto por la consabidad calidad de su propuesta como intérprete, sino por el nivel de produción que se verificó en escena.
Una disposición circular del escenario le permitió abarcar a la audiencia en una movilidad de un giro de 360 grados que posibilitó apreciar a una Maridalia crecida al tamaño de su calidad regalando canciones de su nuevo y viejo repertorio, montada en la modernidad de novedosos y estupendos arreglos, que le confieren una dimensión y un caracter de corte internacional a su nuevo disco Libre.
Maravilloso el homenaje a Luis Díaz, con el coro de blanco y velas encendidas, mientras en las pantallas gigantes se podía ver una visual del fenecido cantautor.
Un concierto formidable, estupendo, sorprendentemente emotivo y entusiasta a la vez, rompiendo en cierta forma con los convencionalismos que venía arrastrando desde hace tiempo y que nos permitió escucharla con baladas pop, rock, sin dejar de lado el sabor de los ritmos caribeños.
Es lo mejor que se ha presentado en este año a nivel de conciertos, no hay duda.

