La radio en los tiempos del cólera
Eddy Herrera ha dicho algo muy cierto en torno a las limitaciones que hoy día tienen las agrupaciones musicales para lograr que un tema musical se convierta en éxito.
Son contadas las emisoras que se dedican a difundir merengue, lo que afecta la frecuencia y la cantidad de veces que se puede tocar una pieza musical. Se recuerda que en los años ochenta existían una o dos emisoras de radio dedicadas a música suave (Radio Disco, una de ellas). Hoy día son muchas las estaciones orientadas a tocar baladas de intérpretes extranjeros. Si a eso se le suma el fenómeno de la radio hablada o interactiva, que quita espacio a la difusión de la música; las estaciones de música rock, las de hip hop, reggaetón y las salseras, muy pocas son las que quedan disponible para el merengue.
¿Qué hacer? Pienso que en vez de lamentarse lo que deben hacer las orquestas y los líderes musicales es buscar alternativas. Ya dijimos que hay exponentes de la música que han encontrado en la internet el medio adecuado para difundir sus trabajos. Se debería ir dejando de lado la dependencia de la radio, que como se ha dicho ya no tiene la incidencia de otros tiempos a partir de la llegada del Ipod y los reproductores MP-3 que le permiten a los jóvenes escuchar su música favorita sin las pausas de los comerciales y la «cháchara» de los locutores que hablan más de la cuenta y mandan saludos a gente que a nadie le interesa.
Ya los analistas y los estudiosos de las tendencias han dicho que la radio como la hemos concebido está cercana a que le lean su panegírico. La primera que pasó a «mejor vida» fue la radio de Onda Corta, que recuerdan ustedes tenía plena vigencia en los años cincuenta, como vehículo de propaganda de los gobiernos durante la denominada época de la»guerra fría». La segunda en «colgar los tenis» fue la de A.M., que murió sin que algunos se percataran ni se dieran cuenta, creyendo que todavía es posible el «Pídalo Hoy, y Escuchelo Mañana» o seguir ofertando »música popular variada, complaciendo peticiones» a »ese que está sonando», clichés de empleo recurrente en los locutores de voz »ombligofónica» de otros tiempos. De hecho, hay estaciones de radio »on line» que sin necesidad de potentes equipos transmisores llegan más lejos que las emisoras convencionales, porque en la web le dan la vuelta al mundo. La radio de Frecuencia Modulada no es que va a desaparecer, pero si se verá afectada, y ya lo está sintiendo, por los cambios derivados de las megatendencias y los avances tecnológicos.
Algunos deberían entonces percatarse de que ya le están jugando cerca al «zun zun de la calavera»…

