El terror de Luis Dias
Las declaraciones de Luis Días se han convertido en tema de discusión en el ámbito artístico por la contundencia con la que afronta la denominada música urbana o de calle, calificándola de carente de valor, expresión de vicios y la degenaración social de hoy en día.
Que sepamos, nadie había tratado tan duro a los denominados mamberos, como lo ha hecho Días, un reputado compositor e investigador folklórico, creador de exitosas obras musicales como La Ventanita, El Guardia del Arsenal, Baila en la Calle y Marola. Sus declaraciones se producen en el momentos en que la Asociación de Cronistas de Arte le ha dado entrada en la premiación Casandra a los exponentes del denominado merengue de calle. Dias dice que el denominado merengue de calle es una derivación del gagá, lo cual considera no es más que un disfraz que auspician las grandes potencias que propugnan por la integración de República Dominicana y Haití.
Falta de riqueza y novedad
Según Luis Días, el merengue tradicional se encuentra adormecido debido a la falta de riqueza y novedad en el ritmo.
Sin embargo dice que los únicos que están haciendo música de verdad son Juan Luis Guerra, José Peña Suazo y Kinito Méndez.
Este planteamiento resulta interesante, pues pone en entredicho el trabajo de otros realizadores musicales que en otros tiempos mantenían un rol protagónico por su creatividad y las tendencias que imponían en el género.
Un ejemplo de ello es Ramón Orlando, uno de los arreglistas que en decenios pasados le dio identididad y fisonomía propia al merengue.
A tal punto de que en una ocasión en un seminario que realizó Acroarte para evaluar el merengue en los años ochenta, Juan Luis Guerra lo puso de ejemplo de calidad, creatividad y empleo de recursos armónicos.
Como enfrentar la crisis
Mientras tanto el vacío que han dejado los compositores, arreglistas e intérpretes del merengue tradicional ha sido llenado por los exponentes de música desechable, que difícilmente pueda quedarse para la posteridad.
Con atacar a sus exponentes es poco lo que se puede lograr debido a que hay una gran cantidad de consumidores de esas expresiones. Pienso que la mejor manera de enfrentar toda la contaminación musical que nos están dando es renovar las manifestaciones más auténticas de nuestra música, en base a un ejercicio de creatividad, que le devuelva frescura y novedad al merengue. Para ello los merengueros tradicionales deben dejar de seguir dando más de lo mismo, repitiendo un esquema desgastado que ya nada le dice a la gente de este tiempo.

