El colega periodista Carlos Batista Matos sostiene el criterio de que el premio Soberano, anteriormente Casandra, ha disminuido en el interés de la gente, a juzgar por la poca efervescencia que se advierte en torno al mismo, a diferencia de años anteriores en que se convertía en un tema dominante en los medios desde que pasaban las navidades.
Con pena, tenemos que darle la razón y compartir su observación.
No hay que olvidar el hecho de que viene de un proceso difícil, que se tiene como la peor crisis que la premiación ha tenido desde su creación, y que la misma se vio envuelta en fuertes debates y cuestionamientos, en la confrontación pública por el cambio de nombre, que de alguna manera le han erosionado y dañado, algo que no se puede negar.
Pensábamos que se iba a aprovechar la venidera entrega para hacer un relanzamiento de la premiación, que se convirtiera en un catalizador de inquietudes, dudas, quejas, críticas, que permitieran a la asociación y a su premio salir fortalecida del proceso.
Por lo que se está observando, y en ello coincide mucha gente con criterio, la percepción que se tiene es que la premiación está atrapada en una crisis de cre

