Como parte de las variantes en la diversidad de las preferencias musicales, el ritmo de salsa se ha convertido aquí en una modalidal
ampliamente aceptada con sus exponentes locales, alcanzando notable presencia en los sectrores populares, de donde ha desplazado al denominado merengue de calle o de mambo.
Los salseros criollos dominan los ambientes callejeros, y su música
atrona en barras, colmadones, centros cerveceros, «drinks», discotecas y bares de los barrios populares, lo cual pone de relieve la capacidad y el talento del músico dominicano para incursionar con éxito en diferentes géneros musicales.
El país se convirte así en una fábrica musical en capacidad de
producir y ofrecer al mercado los principales géneros tropicales, como es el caso del merengue, la bachata y la salsa.
El despegue de la salsa plantea un reto para sus exponentes. Deben
acreditar su presencia en los clubes, en mercados importantes como el de Santiago, así como en los locales de baile donde se mantiene el predominio del merengue.
El lunes pasado se hizo una prueba en la discoteca Jet Set donde se montó una fiesta solo a base de cantantes de salsa.
Se puede decir que pasaron la prueba, pero ni modo…La cartelera incluía a todos los cantantes del género juntos, tocando con una orquesta de planta.
Así cualquiera, han dicho algunos. Pero se entiende que hubiese sido un desastre que todos los cantantes de salsa juntos no hubieran llenado el local.
Como siempre sucede hay gente que se fanatiza y se encierra en un mundo de utopías, tratando de falsear o adulterar los hechos.
La salsa está de moda, pero le falta alcanzar los niveles en que aún
con la alegada crisis se encuentra el merengue.
Ello a propósito de que orquestas como la de Héctor Acosta, Sergio Vargas, Fenando Villalona, Los Rosario, y hasta el mismo Kinito Méndez se mantienen tocando de manera permanente con cuatro y hasta cinco compromisos a la semana en bailes, tarimas y actividades sociales, supliendo de ese modo la música a un mercado con el cual la salsa todavía tiene una tarea pendiente.
