Dominicanidad herida
Dos situaciones que se presentaron la pasada semana en Puerto Rico y New York se constituyeron en un serio revés a conquistas de la comunidad dominicana en ambos países.
Por un lado, la prohibición que las autoridades municipales de San Juan le impusieron a la tradicional Parada Dominicana que se venían celerando desde hace años en la isla.
Ni siquiera consideraron el hecho de que los dominicanos en Puerto Rico, como los puertorriqueños en Nueva York, encuentran en ese desfile una legítima vía de expresión del orgullo de su nacionalidad y su cultura, y más que impedirlo e imponerle absurdos obstáculos, lo que deberían es facilitar su realización en un gesto de buena voluntad.
Entiendo que las autoridades consulares dominicanas en la isla deberían intervenir para tratar de solucionar la situación, porque esa parada el año pasado demostró su capacidad de convocatoria, con la asistencia a la misma de más de 50 mil personas.
No entendemos porque ahora se le quiere sacar del área metropolitana en una actitud discriminatoria, negandole los necesarios permisos para su realización.
El otro hecho lamentable e insólito, es el que se acaba de dar en la emisora La Kalle de Nueva York, propiedad de la empresa Univisión, que ahora transmitirá con nueva frecuencia y más potencia.
Para ello se han propuesto un cambio de programación, y lo primero que han hecho es sacar dos programas kilométricos donde se difundía música dominicana.
Sacaron de la F.M. a Frederick Martínez (El Pachá), mandandolo para su división de A.M. de Radio WADO, y lo mismo hicieron con el programa dominical que hacía durante todo el día Alipio Cocco Cabrera.
Algo sorprendente y extraño, porque ambos programas eran de los de mayor audiencia en la emisora La Kalle.
La dominicanidad con estos dos hechos está herida, tanto en Puerto Rico como en Nueva York.
