Joseph Caceres
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Una misión imposible
En San Francisco de Macorís se produjo una balacera que involucra
establecimientos de entretenimiento que se disputaban la presentación de uno de esos exponentes de la música urbana, que se han puesto de moda, y que hoy día reciben un sin número de ofertas de contrataciones a todo lo largo y ancho de la geografía nacional.
Mientras muchas orquestas de merengue languidecen, y los cantantes solistas baladistas se han convertido en piezas de museo, la gente del dembow, el reggaetón, y el hip hop se han adueñado del mercado.
Es el «ghetto» que ha emergido ocupando espacios que anteriormente pertenecían a otros sectores sociales del arte.
Y contra eso nadie puede, porque la gente de este tiempo la está consumiento.
Siendo así, le resulta a los establecimientos de diversión, más barato
contratar a un urbano que solo se hace acompañar de un DJ.
El problema está en que, como dice Sergio Vargas, el ambiente se ha
llenado de «famosos incultos».
Muchachos de barrios, que de repente han sido catapultados a la fama,
carenciados de educación hogareña, con un «tigueraje» que lo ponen de relieve hasta en la música que hacen.
Incumplen compromisos y se les importa transgredir las leyes.
¿Qué se puede esperar de los mismos?
Dicen que esos muchachos están mal…Sin embargo, pienso que son
quienes los contratan los que están mal, pero muy mal.
Deberían atenerse a las consecuenicia, y no pretrender desbarrar
contra gente codificada en el lenguaje de la calle, que en la mayoría
de los casos, no admiten juicios ni razonamientos.
Misión Imposible.

