Joseph Caceres
josephcaceres.net
Bien por Acroarte
No alegra y satisface sobremanera la decisión adoptada por la asamblea de la Asociación de Cronistas de Arte de excluir de las nominaciones del premio Soberano a un exponente de la llamada música urbana que en las letras de sus temas constantemente incita al consumo de estupefacientes y a la violencia.
No importó que se le considere una de las figuras más populares del momento en el género. ¡Fuera!
No es posible que el magno escenario del Teatro Nacional se junte a las grandes figuras que enaltecen nuestro arte, con gente de baja estofa que promueven abiertamente el consumo de droga en canciones que se escuchan más que nada en las calles y en las redes sociales.
Creemos que con esa exclusión se retoma el camino correcto de no exaltar a figuras del medio artístico, que no solo de manera abierta y descarada declaran su afición por el uso de sustancias narcóticas, sino que usan sus canciones para promover sus condenables vicios, tratando de que la juventud siga sus pasos.
Por lo menos en este caso hay un freno y una censura saludable que de alguna manera envía un mensaje positivo a la comunidad artística y al pueblo.
Hasta hace poco los raperos, dembowseros, reguetoneros habían convenido en limpiar las letras de sus canciones, interesados en que se les tomara en cuenta para el premio Soberano.
Sin embargo en los últimos tiempos esa línea de comedimiento se perdió, debido a que el negocio de la música urbana está siendo muy inficionado por gente ligada al bajo mundo.
Vendrán las quejas de gente que va a protesta, y ya lo están haciendo, por la ausencia de ciertos personajes que no figuran en la categoría donde se premia la música urbana. Pero pienso que Acroarte con esta decisión se fortalece, y manda una señal positiva, retomando un camino que en los últimos años se había perdido, con nominaciones a figuras excecrables ligadas a la droga y al bajo mundo.
Bien por Acroarte. Por situaciones como éstas, que denunciamos en su momento, nos vimos en problemas con gente de la entidad.
Ahora me faltan manos para aplaudir.

