¿Qué Pasa?

ARTE NACIONAL

ARTE NACIONAL

Joseph Caceres

josephcaceres.net

Anthony Santos

en el Madison

En los últimos tiempos hemos visto como los grandes rivales de la música, al final se han juntado y se presentan en grandes eventos.

Pochi Familia con Kinito Méndez, Johnny Ventura con Wilfrido Vargas, Los Hermanos Rosario con Toño Rosario, y ahora Anthony Santos con Luis Vargas.

Y es que el tiempo relativiza las cosas, maquilla las fealdades y en algunos casos hasta se vale de cirugías con fines estéticos para transformar viejas formas y delinear toscas aristas. Se dirá que es parte del «show business», como lo es también el recurso de anunciar un retiro anticipado de los escenarios, con el fin de salir a recoger los «chelitos» que andan circulando en el mercado. Se cumple el viejo poema de Campoamor que dice, «en este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira». Lo cierto es que al margen de cualquier consideración e interpretación, Anthony Santos y Luis Vargas dos de las más grandes figuras de la bachata tradicional, acaban de protagonizar un junte extraordinario, nada menos que en La Arena del Madison Square Garden, uno de los más grandes y emblemáticos locales de deportes y espectáculos de Estados Unidos y del mundo.

Lo hicieron a casa llena el pasado sábado, con un espectáculo auspiciado por el Ministerio de Turismo y organizado por Félix Cabrera, el mago de los espectáculos latinos en la ciudad de Nueva York. El público presente disfrutó a plenitud de una descarga de bachata pocas veces vistas a cargo de estos dos grandes exponentes del género, en un espectáculo en el que también estuvieron Joe Veras, Miriam Cruz, Alex Matos, Toño Rosario y un exponente urbano a quien denominan El Mayor. La gente se concentró sin embargo en Anthony Santos, que era el gran homenajeado y la figura estelar del evento, con motivo de sus 25 años en el arte.

Veinticinco años cargando sobre sus hombres un género musical que en el pasado era menospreciado por sectores sociales que lo veían como un sub género artístico, expresión del desahogo y el amargue de los pobres y marginados, carenciado de valoración y de crédito en los fruidores de mayor exigencia en el consumo de música popular. Esa bachata populachera y barata, hoy día se pasea por el universo y celebra sus aniversarios al más alto nivel en los aforos de mayor fama y trascendencia del mundo.

El Nacional

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