Joseph Caceres
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Televisión educativa
Ultimamente han estado de cumpleaños varias estaciones de televisión.
Una de ellas es el Public Broadcasting Service (PBS), el servicio de televisión educativa de Estados Unidos que arribó a los 50 años.
Un canal educativo que posee muchos atractivos, en el que no se percibe la rigidez y pesadez con que en países como el nuestro se maneja el tema de la cultural.
Son admirables sus informativos, programas de debate y educativos, enfocados hacia la actualidad, con un staff de profesionales a toda prueba.
PBS ofrece un imponderable servicio sustentado no solo en los aportes estatales para mantener el servicio en los más altos estándares de calidad, sino también merced al apoyo de fundaciones e instituciones privadas y comerciales que patrocinan varios de sus programas.
Y claro está, cuenta con recursos suficientes para desarrollar su labor en condiciones ópticas, con un personal y un talento capacitado y con buen desempeño, lo que se traduce en una oferta programática de gran calidad, Se rompe el mito de que «la cultura no vende», como asume gente aquí en el medio.
Pero si así fuera no existieran canales educativos como Discovery Channel, con más suscriptores que muchos dedicados solo al entretenimiento, que alcanza a más de 450 millones de televidentes en más de 160 países, con un éxito tal que han tenido que hacer derivaciones a otras ofertas como Discovery Kids, Discovery Travel and Living, Discovery Home and Health, Discovery Turbo, Discovery Civilization e Investigation Discovery. Es decir que ha tenido que multiplicarse adoptando otras variantes debido a su gran éxito
Ello aparte del surgimiento de similares como Geo, de National Geography Channel, (Nat Geo), History, y otros canales temáticos educativos en la televisión por abono o pago.
Si bien es cierto que los documentales que se ofrecen en esos canales conllevan una producción más costosa que la de cualquier película, precisamente la buena realización e investigación de los mismos, se traducen en elementos de mucho atractivo para la teleaudiencia.
Se demuestra así que la gente si se abre a la educación y a la cultura a través de la televisión, siempre y cuando se le merced a una oferta atractiva y bien hecha.
Eso deberían entenderlo quienes quieren hacer una televisión educativa de panel, pontificando, como un profesor en un aula, cuando se ha comprobado que al televidente nuestro no le gusta que le den «clases».

