El camino malo
En días pasados escuchamos en una entrevista radial al merenguero Amarfi quejándose por el hecho de que en su trayectoria artística nunca ha sido tomado en cuenta por el premio Soberano, pese a que en algún momento grabó algunos temas que fueron populares, por lo entiende debió ser reconocidos por la la Asociación de cronistas de Arte. Que en otros premios ha sido considerado.
La misma discusión y el cuento de nunca acabar de siempre.
Tantas veces que se ha dicho y repetido que entre los criterios establecidos para otorgar el premio se consigna claramente que aparte de la popularidad y difusión, la calidad es esencial, y que es un elemento fundamental, que categoriza la premiación de Acroarte, que para nada debe ser comparada con eventos similares que premian la música de los artistas, donde a veces lo determinante es la venta.
Como por ejemplo el premio Lo Nuestro, de Televisa, creado para distinguir básicamente a sus artistas , a la gente que está bien con ellos, y a quienes forman parte de sus enclaves discográficos a nivel de mercado.
Y e ahí es donde se equivocan algunos pretendiendo hacer comparaciones.
Los temas de Amalfi podrán ser muy populares, pero algunos muy vulgares, que se quedan en la categoría de adefesios, muy lejanos de lo que se puede considerar arte.
Con esto no pretendemos que El Soberano es un premio químicamente puro, porque ningún evento humano, y más en estos tiempos, alcanza esa categoría.
Pero en lo posible hay que tratar de depurar y sacar lo bueno cuidándose de no incurrir en premiar lo menos malo.
Algunos artistas se quejan, pero lamentablemente Acroarte tiene que seguir “mochando”, para ver si se adecenta en algo lo que está sucediendo.
Este pasado fin de semana en que se celebraron las segundas reuniones evaluativas del premio, pudimos advertir en el ánimo de la membresía de Acroarte, que no hará nueva vez concesiones con los urbanos, merengueros ni bachateros que continuan trillando el camino que va al estercolero.

