Internacio nalización del cine y la salsa dominicana
El cine, y la salsa, son dos expresiones que junto a la de los urbanos manifiestan aquí gran auge, y le han quitado el protagonismo a la televisión y al merengue.
Hacer o actuar en una película está en primer plano en la agenda de gente que anteriormente su interés prioritario era la televisión.
Lo mismo hay que decir de la salsa, que en el añó pasado se grabaron 140 temas diferentes, superando ampliamente el número de merengues y de bachata que se lanzaron en todo el año.
Algunos de los exponentes urbanos, como es el caso de Don Miguelo, comienzan a trillar el camino de la internacionalización de su música, como se pudo advertir en el featuring que hizo con el rapero Pitbull, y la gran difusión en las emisoras hispanas de Estados Unidos.
Y de eso precisamente se trata nuestro comentario de hoy.
Si en verdad se quiere consolidar y proyectar el cine y la salsa dominicana, hay que procurar dimensionarlos a otros mercados, y no permitir que se circunscriban al ámbito local.
La grandeza de Juan Luis Guerra, Romeo, Wilfrido, Johnny, Héctor Acosta, Prince Royce, radica en la internacionalización de su arte y de sus figuras.
Necesitamos representación de la salsa en los premios internacionales de la música, y en los mercados donde todavía prevalecen las figuras de la salsa clásica de los 80.
Victor Waill, responsable de muchos de los arreglos de la salsa dominicana, así lo entiende, y manifiesta esa preocupación.
Que debe ser la misma del cine dominicano, que se ha desarrollado merced a la Ley de Cine, y que neceita comenzar a romper fronteras.
Es la tarea que deben tener por delantes quienes se dedican a esas actividades, si en verdad, quieren seguir creciendo.

