El arte de salir vivo del Carnaval Vegano –
El Carnaval Vegano ha sido instituido ya como una marca que prestigia y distingue a la pujante comunidad de La Vega, al ser considerado uno de los mejores de toda el área.
Una de las características de esta festividad es la permisividad y el descontrol que se manifiesta en el mismo, verificable en los excesos en los que se incurre en muchos de ellos.
Parecería como si en el caranval se adquiriera licencia para el desenfreno.
En el de Río de Janeiro, por ejemplo, llegan al extremo de repartir hasta preservativos, experiencia que vivimos en las dos ocasiones en que hemos estado allí.
En los de aquí hay más comedimiento, hay que admitirlo.
Sin embargo, consideramos una práctica indeseable el hecho de que se continúe permitiendo que los diablos cojuelos del caranval vegano utilicen vejigas hechas de tubos de motores rellenos de telas de jean y otros objetos con los que propinan golpes brutales a la gente, provocando lesiones con hematomas, que en muchos casos requieren de atención médica.
No le vemos ninguna gracia a eso de dejarse golpear por un «diablo» hasta el punto de recibir laceraciones.
Un «masoquismo» que no entendemos, que aunque algunos se gozan, y lo disfrutan como parte de la dinámica del carnaval, lo consideramos una agresión que debería ser excluida del juego y rescatar la esencia verdaderamente divertida de la tradicional celebración.

