¿Qué Pasa?

Arte nacional

Arte nacional

El prejuicio como leit motiv en nuestro arte-

No hay expresión del arte popular que en sus inicios haya escapado a los prejuicios sociales del momento y la época que le ha tocado.

Empezando por el merengue, que en su expresión más primigenia fue despreciado y marginado por sectores importantes de la rancia sociedad de la primera mitad de siglo pasado, que le negaba la entrada a los clubes y a los más prestigiosos salones de baile.

Hasta que Luis Alberti lo tomó, y lo «acicaló», para darle entrada en sociedad, pese a la ojeriza de los cultivadores del vals y de otras expresiones asimiladas de lejanas culturas.

Y claro está, amparado en la permisividad del dictador Rafael Trujillo, una realidad que no se puede negar.

El auge y la popularidad alcanzado por el merengue como todos saben lo ha llevado a ser parte de nuestra identidad artística, social, cultural.

Con la bachata sucedió una situación peor, pues se recordará que cuatro décadas atrás se le consideraba una expresión musical de bajos fondos, «música de guardias», de las que muchos se avergonzaban, y se cuidaban de que los descubrieran escuchándola.
¿Y qué no ha sucedido con la bachata, sobre la que se sustentan hoy día nuestros principales artistas en el mundo?.

Si nos vamos al humor, cuando llegaron los comediantes de la calle, cobijados en la carpa televisiva de Telemicro, sufrieron el rechazo de sectores conservadores y ortodoxos debido a su origen y extracción humilde. Con el tiempo hubo que declararlos como los «Nuevos Reyes del Humor», y son los sustentadores de la taquilla del cine dominicano, y de los programas artísticos criollos de la televisión de mayor audiencia y facturación.

Los exponentes de los ritmos urbanos no podían escapar a los prejuicios, y de igual manera han tenido que imponerse, luchando contra viento y marea, agenciándose sus propios medios de promoción y proyección, hasta alcanzar hoy día el sitial de dueños de las tarimas y de los escenarios populares, al igual que los más importantes espacios de la televisión musical.

El mismo cine criollo es objeto de menosprecio y de ataques por parte de gente que se resiste a su auge, sólo porque los protagonistas del mismo, son en su mayoría de raíces y esencia popular.
¡Hay que ver cómo los acaban!

El Nacional

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