Cambios afectan al merengue en los clubes del Alto Manhattan
Hay cambios que se han dado en los lugares de entretenimiento de los dominicanos en el Alto Manhattan.
Desaparecieron los grandes clubes nocturnos de los 80’s (Estudio 84, Fuego Fuego, Las Vegas), y se pusieron de moda los denominados «lounge», de poca capacidad, con pequeñas mesas, y la mayoría de gente de pies.
Lugares que no soportan una orquesta de alto presupuesto, como la de Héctor Acosta, que tenía 5 años que no tocaba en el alto Manhattan, y que lo hizo la semana pasada porque se abrió un nuevo establecimioento con dimensiones y características de las del pasado, como es La Nueva Casa del Mofongo.
Pero también se da el caso de que ya en esos lugares casi ni se presentan las bandas tradicionales de merengue, porque se le ha dado entrada a los exponentes de música urbana, que van sin músicos, acompañados sólo de un DJ con su mesa de música pregrabada.
La segunda plaza del merengue que era Nueva York es cosa del pasado.
Con el agravante de que hay agrupaciones que viajan a Nueva York sólo con el cantante y los coristas del frente, y les arman una orquesta con músicos residentes, disminuyendo así el pago de pasaje y hotel.
Claro, no todas las orquestas establecidas se prestan a eso. Pero en muchos se cumple aquello de que «la necesidad tiene cara de hereje».
Por lo demás, esos músicos residentes en la urbe, son los mismos que antes les acompañaban y que se han quedado de manera ilegal . Nadie puede negar la calidad y capacidad en el acompañamiento que ofrecen.
Los cierto es que vivimos en un mundo cambiante, donde hasta las orquestas de merengue se ven obligadas a reinventarse.
Quien no lo haga pasa a formar parte del grupo denominado «los años dorados».

