Distorsiones en redes
El auge de las redes sociales ha diversificado y facilitado la comunicación y el entretenimiento, provocando cambios importantes en el modo y el estilo de vivir de la gente.
Al mismo tiempo ha generado distorsiones que no se pueden ignorar ni soslayar, frente a las cuales hay que estar atentos.
Y lo podemos graficar con dos ejemplos:
Artesanos del arte popular que desde sus casas generan contenidos que se hacen masivos a través de cuentas sociales y canales de video a los cuales se les quiere medir y comparar con profesionales del arte ya establecidos.
Humoristas amateurs a los cuales hasta se pretende que se les nomine al premio Soberano como Comediante del Año, porque consiguen muchos “likes” en sus canales de la internet, pero que carecen del rigor y la condición de profesionales para colocarse en el mismo sitial de quienes han alcanzado esa categoría.
Pero no nos vayamos muy lejos, ya que en el campo de la comunicación también se observa la misma distorsión.
Personas que abren un blog o una página para reproducir contenidos digitales que con frecuencia exageran sus exigencias, pretendiendo el mismo trato de cobertura de prensa de los medios establecidos.
En el ámbito del espectáculo reclaman, y hasta exigen, que se les tome en cuenta igual que los reporteros de los periódicos y noticiarios de la televisión que cubren la fuente.
Revientan a los productores y empresarios de espectáculos que no los invitan a sus presentaciones.
No negamos que en la comunicación digital, artesanal, o amateur, hay gente en capacidad de ejercer como periodistas profesionales.
El problema está en la avalancha de la gente que juega a la comunicación desde un teléfeno celular o una tablet, pretendiendo un trato profesional, cuando ni siquiera se saben comportar bien en una rueda de prensa.

