Aquellos vientos y tempestades
En los 70’s y 80’s los clubes deportivos y culturales de la capital y de las provincias del país desarrollaban una labor que trascendía las demarcaciones de los barrios populares a los que pertenecían.
Recuerdo que algunos, aparte de sus canchas para las prácticas deportivas, tenían bibliotecas, grupos corales, de teatro y poesía coreada.
Se fomentaban charlas, talleres y seminarios, en plena efervescencia del llamado boom de la literatura latinoamericana, analizando en colectivo obras como “Cien Años de Soledad”, “Rayuela”, “La Muerte de Artemio Cruz”, “La Ciudad y los Perros”.
En la Universidad Autónoma de Santo Domingo existía el Coro Universitario, el Teatro Universitario, la Rondalla Universitaria, fomentando el arte a todo lo largo y ancho del país, experiencia que viví en mi época de estudiante al frente del Teatro del Movimiento Cultural Universitario, un verdadero bastión de arte y cultura.
En las escuelas habían también grupos teatrales, que participaban en certámenes estudiantiles, así como festivales de la canción y el canto.
Todos esos grupos clubísticos y estudiantiles han desaparecido.
El desmonte empezó cuando en los gobiernos del doctor Joaquín Balaguer los dirigentes clubísticos fueron sometidos a la represión que desató el régimen en contra de los clubes culturales, sobre los cuales se tenía la presunción de que promovían “el comunismo ateo y disociado”.
Los clubes, que mantenían a la muchachada conexionada en torno a proyectos culturales, desaparecieron, para dar paso ahora a las pandillas y a las drogas.
¿Y en las escuelas qué tenemos? Violencia, rotura de pupitres y desórdenes.¡Y hasta droga!
Con eso se entretienen los muchachos en estos tiempos, tan diferentes a la época de los grupos culturales barriales y estudiantiles, con vocación social.
Aquellos vientos y tempestades, han traído estos lodos.

