Televisión 8K
En estos días de visita por una popular plaza comercial, pude observar en su departamento de electrodomésticos la amplia gama de televisores de los denominados “smart tv” que tenemos en el mercado.
Los más modernos y ultramodernos televisores, que van desde el formato HD, Ultra HD o 4K, y el flamante 8K, con la más avanzada tecnología, con 4 veces más líneas de resolución que el 4K.
O sea, que todavía no se ha plantado muy bien el 4K cuando ya llegaron los de 8K.
¿Y saben a qué precio?. En la tienda vi uno que costaba un millón de pesos y que lo regaron a 800 mil.
Y usted se preguntará, ¿habrá gente que pague tanto dinero por uno de esos televisores 8K?
Pues miren que sí…tienen salida.
Siempre he dicho que este país es solo chiquito, con un nivel de consumo a veces exacerbado por el afán de ostentación, como lo demuestra el hecho de que las áreas de “special guest” de los conciertos, son las primeras que se venden y se llenan, sin importar las cifras astronómicas que cuesta la taquilla.
En el momento en que estuve en la tienda, había gente haciendo fila en la zona de chequeo de despacho, para que les hicieran pruebas de los televisores de pantalla plana (HD) que habían comprando.
Nada que ver con los televisores de antes, a los que les dicen JLo de traseros protuberantes, pues ya esos ni se usan en los campos.
Ahora bien, una cosa. ¿Sirve de algo embarcarse en un aparato de ultra alta definición como los 8K cuando los canales que transmiten hasta en los sistemas de cable apenas cuentan algunos con su señal en HD (1080p), que multiplica por 4 la resolución del 4K ((3.840 x 2.160 píxeles) y por dieciséis la resolución Full HD (1.920 x 1.080 píxeles o 2,1 mpx), son casi 8.000 píxeles horizontales los que tiene en resolución horizontal el 8K.
Ni siquiera material grabado hay disponible en esa resolución en el mercado, mucho menos en un canal aunque llegue por el cable.
Cada quien puede hacer consu dinero lo que quiere, pero es un negocio de “capa perro” invertir tanto en un televisor con esa resolución, sólo para tenerlo de adorno, o con fines futuristas.

