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Arte nacional

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Joseph Caceres

El Espectá en plena efervescencia

En los casi 50 años en el ejercicio de escribir sobre arte y espectáculos, viví la época en que las presentaciones artísticas había que distanciarlas una de otras, para evitar la competencia e impedir que la asistencia de público pudiera ser afectada.

Los promotores de espectáculos hasta se ponían de acuerdo de manera que no hubieran coincidencias dañinas para el negocio, aunque a veces algunos empresarios rivales echaban una especie de pulso para demostrar su poder y afectar al otro.

Todo eso es cuestión del pasado, de los años 70, en la época de mayor efervescencia de orquestas como las de Johnny Ventura, Félix del Rosario, Wilfrido Vargas, y empresarios artísticos como José Gómez.

Todo ha cambiado, con el aumento poblacional y los cambios que se han experimentado en las preferencias de la gente.

Este fin de semana se pudo verificar en los espectáculos, todos a casa llena en recintos de amplia capacidad.

En el Palacio de los Deportes la presentación de Sin Bandera y Camila abarrotado de arriba a abajo, y a la misma hora y fecha la actuación de Oscar D’ León y Los Hermanos Rosario en el Teatro La Fiesta del Hotel Jaragua, también con una asistencia desbordante.

Como si fuera poco, el lleno a toda capacidad de Braulio y Ramón Orlando.

El mercado  ha sido ampliado y las ofertas diversificadas.

Ya no hay que esperar a los Lunes del Jet Set para bailar con una orquesta de merengue, pues Alberto Bernabé abrió los jueves con presentaciones artística en Hard Rock Café, en tanto que el Restaurant Jalao’ de la zona colonial ha continuado con la modalidad de presentar agrupaciones como parte de su oferta de entretenimiento.

El resplandor no sólo se verifica en la capital, pues en el interior del país han surgido lujosos establecimientos que activan una cartelera con la presentación de orquestas de merengue y de salsa, grupos típicos y de bachata, así como de los exponentes urbanos.

Atrás quedaron las fiestas de enramadas, con las modernas discotecas que se han instalado en los pueblos, donde asombra las costosas bebidas que se despacha en las mesas de los contertulios pueblerinos.

Un cambio realmente notable en el comportamiento y la actitud de la gente, que pone de relieve la naturaleza alegre y divertida de los dominicanos, pese al infeliz empeño de los aburridos de la vida que conspiran en contra de la idiosincrasia de nuestro pueblo.

Por: Joseph Caceres <josephcaceres89@gmail.com

El Nacional

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