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Cójanlo

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Arte y cultura

 

Por primera vez en cuatro décadas este año no se celebró en Sainaguá el tradicional festival de atabales, que reúne a grupos de toda la geografía para exponer la música afroantillana. Los ministerios de Cultura y Turismo ni el Ayuntamiento de San Cristóbal respaldaron el evento que organiza el Club Cultural Sol Naciente.

Para colmo, Turismo ni siquiera le ha pagado una subvención de 300 mil pesos que aprobó en 2015 para ayudar en la organización del concierto. Pero el caso del festival de Sainaguá tampoco ha sido la única estocada a la cultura de las entidades que se suponen llamadas a fomentar la diversidad.

Tras un reajuste de sueldo a los funcionarios y empleados el ministro de Cultura, Pedro Vergés, dispuso el cierre de la escuela de música Ñico Lora, en Santiago. Sin embargo, por la protesta de figuras como Johnny Ventura, Juan Colón y otros revocó la decisión. Designó como director de la academia, que opera en el Centro de la Cultura de Santiago, al reputado músico típico Lupe Valerio.

La falta de apoyo que obligó a la suspensión por primera vez en 40 años del festival de atabales de Sainaguá y el frustrado intento de cerrar la escuela Ñico Lora son, al margen de las aclaraciones, dos dolorosos atentados contra el arte y la cultura.

El Nacional

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