Cierto e indudable el hecho de que la artesanía no es un arte noble y puro, como la escultura o la pintura. Cierto el hecho de que involucra un modo de producción para ganarse el pan (y las habichuelas de cada día. Cierto que en contados casos la artesanía se ha limitado a una producción en serie de objetos o accesorios con fines comerciales.
Pero cuando se tiene oportunidad de recibir un estudio a fondo que describe la realidad de esta industria cultural, con todas sus expresiones, con la variada gama de materiales y técnicas, cuando se tiene oportunidad de ver a decenas, centenares de los hombres y mujeres protagonistas de la cuestión artesanal, con el aporte de una abundante documentación sistematizada y organizada por regiones, por materiales, por el origen mineral de sus materias primas, cuando se percibe la delicada belleza que alcanzan cada una de estas pequeñas joyas en madera, en fibras, en piedras semipreciosas (como el ámbar y el larimar), cuando se entra en contacto a fondo con este Universo, gracias a un estudio como no se había hecho antes, entonces se despejan las dudas y no queda otra opción que la de rendir homenaje a quienes en realidad son artistas y a sus piezas, que cruzan la linea imaginaria para ser un arte digno, respetable y cargado de belleza.
Es la sensación que se produce al revisar el libro de De la Cruz y Durán Núñez, quienes por encargo del Banco Popular, trabajaron más de dos años en esta investigación que ahora queda como un aporte intelectual que nos hace revisar los conceptos sobre la artesanía nacional dominicana.
El libro fue el regalo de Navidad del Banco Popular Dominicana, en la continuación de una tradición que ha sustiuído las canastas cargadas de bebidas y comidas que se esfuman como desperdicios a pocos días de ser recibidas, lo que es imposible que ocurra cuando el obsequio es una prenda editorial.
Héroes anónimos
El estudio de los dos expertos, deja ver cómo esta actividad cultural y comercial, tiene sus héroes, algunos sin nombradía ni reconocimiento, como las mujeres y hombres que trabajan desde sus comunidades en artesanías endémicas de una región determinada, y que se presentan aquí con sus producciones, como tales son los casos de Alba Rosa Reyes, Rafaela Muñoz (muñecas de musú); Marcos Muñoz (alfarero del taller de José Polonia de muñecas sin rostro, en El Higuerito, Moca); José Lantigua Cruz (El Bule) caretero de La Vega); Rafael Adriano Tavares Pérez, (tejedor de escobas de fibras de cana, en Gurabo); Miguel Medina (artesano de obras de bejuco, en La Otra Banda, Higuey); Milquíades Alcántara (realizador de trigonolitos tainos) y María de los Reyes Pinales (tejedora de obras utilitarias con fibras de mata de plátano, en Canoa, Barahona).
Referentes artesanales
La obra tiene un reconocimiento particular para los realizadores de la joyería criolla que representan una conjunción de orfebrería, artesanía y arte de un refinado y terminación exquisitas.
En este sentido cita un grupo de precursores y maestros, entre los que apunta a Jorge Caridad, Evangelio Sierra y Franklin R. Kelly, destacados por sus aportes.
Jorge Caridad provien de la aresanía piedras desde Puerto Plata, ha logrado trascender e incluso fundar dos museos especializados (el del Ambar y el del Larimar) a partir de iniciativas privadas, con una muestra de estas piedras de gran valor y a las que ha destinado a exhibición y no a la venta. Caridad es uno de los nombres de mayor incidencia en la artesanía, extendiendo su trabajo a la fundación de una escuela que procura elevar la calidad técnica y artística de los nuevos valores en el área.
UN APUNTE
Una prenda editorial
Artesanía Popular Dominicana, es un trabajo de investigación realizado por Manuel Antonio de la Cruz y Víctor Manuel Durán Núñez, coordinado por el Area de Relaciones Públicas y Comunicaciones del
Banco Popular Dominicano, con traducciones al inglés y francés a cargo de Moira Pujols y Elizabeth Robert, con diseño y arte final a cargo de Ninón Leóin de Saleme e impresión en Editora Amigo del Hogar, realizado en octubre de 2012. Fue regalo de Navidad del Banco Popular.

