Opinión

Artificio

Artificio

Lo que se escuda detrás del narcotráfico, ha quedado evidenciado. Los escándalos suscitados han demostrado varias cosas: El asunto ha dejado de ser de escasa monta. Atrás quedaron las libritas para pagar el microtráfico o los quilitos de un puente incipiente. Ese incremento vertiginoso, es de imposible ejecución sin contar con complicidades robustas.

 El auge descomunal de esa ilícita actividad se traduce en la penetración irreversible de importantes sectores de la vida nacional, los cuales, viabilizan las operaciones, las protegen o, de una u otra forma, participan de ellas al recibir una parte de sus pingües beneficios.

 La envergadura de una acción de esa naturaleza, sobre todo cuando se hace de forma masiva y profusa, como está sucediendo aquí, se explica por encontrar un escenario que resulta propicio y que, en consecuencia, garantiza la correspondiente impunidad. La parte dura del trasiego, la que coloca día a día en riesgo la propia existencia, las hacen los protegidos de los que sólo recogen sus fabulosos resultados.

 Esa garantía de movimiento con relativa seguridad, no la proporcionan sargentitos, ni tenientitos, ni regidorcitos, ni fiscalitos, ni juecesitos, ni politiquitos. Estos eslabones menores podrían involucrarse en determinados momentos de la sucesión de episodios de la cadena de ilicitud, pero siempre serán partecitas de un engranaje de mayor calado.

 En los procesos de captura de alijos de droga y de capos importantes, los acontecimientos no prosperan, los sacan del ámbito nacional, o se diluyen con el próximo escándalo. Jamás se les da el seguimiento que permita llegar hasta las vinculaciones mayores. Ahí terminaría el potosí y no debe matarse la gallina de los huevos de oro. Es preferible simular que algo que envuelve millones de dólares, se produce en el vacío.

 El ardid se ha develado, cada vez son más los convencidos de que detrás de la famosa lucha contra el narcotráfico se escuda una falsía tan mayúscula como el negocio mismo, que consiste en hacerse el desentendido ante realidades que se ocultan para evitar que afloren las miasmas de una sociedad descompuesta, en la cual, las fuentes del dinero poco importan por la certeza de que esa llave convierte en vulnerables todas las cerraduras.

 Me resisto, pues, a considerar las pruebas y personas presentadas como el iceberg completo de un tema que en sus profundidades anida las causas reales de su vigencia y la clave para que pueda subsistir, pese a los fuegos de artificio.

El Nacional

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