Opinión

Asesinato del teniente Luna

Asesinato del teniente Luna

Sencillo, apacible, capaz, honesto, cumplidor del deber, era uno de los oficiales que a veces trasladaba reclusos desde el penal de Najayo Arriba, al Palacio de Justicia de San Cristóbal y viceversa, con firmeza y sin denostar a nadie, un brillante investigador con valor y consagración.

Este ser humano, muy querido, respetado y admirado, era el primer teniente de la Policía Nacional, Juan Ramón Luna, de quien esta municipalidad recibió grandes servicios en el combate a la delincuencia, criminalidad, violencia, luchando junto a quienes laboran en el cuartel policial de la 17 Compañía en esta benemérita ciudad. Fue también un conciliador en los casos precedentes.

El teniente Luna había investigado, entre otros casos, una banda de cuatreros y malhechores que funcionaba aquí, compuesta por maleantes de diferentes sectores de San Cristóbal y de Santo Domingo, y había hecho traducir a la justicia penal a los bandoleros que planificaron su increíble ejecución. Uno de ellos lo asesinó por la espalda.

El teniente Luna, ajeno a la tragedia que le esperaba, se dirigía en su motocicleta junto a dos hijos menores a su vivienda en el sector Canastica. Al llegar, fue atracado. En más de una ocasión, el principal atracador había sido enviado a la Justicia por el oficial. El nombrado Francisco Luca (Chiquito), se dice que lo asesinó vilmente, y los cómplices le robaron la pistola que portaba.

En gesto de valentía y nobleza, al escuchar los tiros y contemplar el cadáver y la sangre de su vecino y compañero de armas, el raso policial Juan Francisco Soriano Domínguez, disparó, actuando en legítima defensa de su compañero. En un intercambio de disparos, cae muerto el mencionado Chiquito, otro de sus participantes fue herido, dándose a la fuga, y fue a curarse a un hospital de la ciudad capital y los otros también murieron.

Este horrendo asesinato ha sido llorado, gritado y sentido.

Solicitamos al distinguido jefe de la Policía Nacional, licenciado José A. Polanco Gómez, ponderar el ascenso a cabo del raso Soriano Domínguez, y a capitán, en homenaje póstumo, del teniente Juan Ramón Luna, y así ofrecer ayuda y protección a la esposa, hijos y padres del fenecido oficial, dentro de las posibilidades de esa institución, sus reglamentos y ley 96-04, como acciones justificadas y meritorias.

Una vez más, unámonos todos los buenos dominicanos contra el flagelo delincuencial y colaboremos con la Policía Nacional, la justicia, pudiendo hacerlo en forma confidencial, quienes deseen.

El Consejo Dominicano de Derechos Humanos de San Cristóbal, dirigido por el vicepresidente nacional, Dámaso Mateo y la recién designada directora, doctora Bienvenida Vólquez Cuello, y quien esto escribe, ofrecemos nuestros servicios profesionales a los deudos del teniente Luna.

 Nos adherimos al dolor, tristeza y pesar de los familiares del amigo Teniente Luna.

El Nacional

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