La Comisión Organizadora de la XXIX convención del Partido Revolucionario Dominicano, está integrada por dirigentes que se presentan ante la sociedad como demócratas a carta cabal, y, sin embargo, aprobó el cobro de 1.5 millones de pesos a los precandidatos.
Analistas comprometidos con los partidos que son instrumentos de la clase dominante, han señalado que ese cobro golpea la democracia interna porque impide la participación electoral a quienes no han acumulado gran cantidad de dinero.
Democracia interna no hay en esos partidos, que son, en realidad, asociaciones de arribistas y buscadores del control del Estado para usar el erario como botín. Esos cobros mantienen abiertas las puertas a los saqueadores y los estimulan a organizarse para asaltar al Estado.
En octubre de 2009, Melanio Paredes dijo que el Partido de la Liberación Dominicana no exige pago a los candidatos para no coartar la democracia interna. ¡Es solo simulación! ¿Acaso es el apego a la democracia que ha abierto el PLD a dueños de bancas de apuesta y a millonarios con fortunas de origen diverso, además de convertir en millonarios a los dirigentes y aceptar recursos de los balagueristas más desacreditados?
En el despedazado Partido Reformista Social Cristiano, en marzo del año pasado, un sector exigía la devolución de 25 millones cobrados a precandidatos, quienes, luego de pagar entre 15 mil y 75 mil pesos, fueron sacados de la boleta.
En partidos formados para realizar alianzas a conveniencia, puestos de dirección y candidaturas, se compran con dinero.
A todo esto hay que agregar que el artículo 49 de la Ley Electoral, otorga a esas organizaciones el 0.5% de los ingresos fiscales en los años en que hay elecciones generales y el 0.25% en los años en que no las hay. Esto representa cientos de millones de pesos, (en el año 2010 recibieron más de mil millones) y la oportunidad de buscar en la JCE adelantos y préstamos.
Los partidos son beneficiarios del despojo a las mayorías y el compromiso con este podrido sistema, es, pues, infame por definición.
Enmanuel Esquea, Milagros Ortiz y Hugo Tolentino, encabezan la comisión que aprobó el cobro de 1.5 millones a los precandidatos. Favorecen así la continuidad del dominio de los financiadores de oficio, entre los cuales hay figuras del balaguerismo rancio (como Rafael Guaroa Liranzo, mentor de Miguel Vargas y de Diandino Peña), y banqueros que buscan la preeminencia que tuvo entre 1998 y 2003 Ramón Báez Figueroa, preso por poner en riesgo la capacidad de pago del país.
El poder real está en los financiadores, que pagan las campañas a figuras del PRD, del PLD y de grupos satélites… Y manipulan las instituciones a través de ellas… ¿Se llama democracia? ¿Son partidos?

