CABO CAÑAVERAL, Florida, EE.UU. (AP). En una caminata espacial el miércoles, el astronauta Stephen Bowen desenredó un cable en una caña de inspección del transbordador Atlantis, una tarea que le llevó apenas unos minutos.
El cable impedía que los astronautas del transbordador inspeccionaran la nave en previsión de cualquier posible daño durante el lanzamiento de la semana pasada.
Los compañeros de Bowen, que trabajaban en el interior, desplazaron el extremo de la caña de inspección de 30 metros (100 pies) para que quedara al alcance de Bowen.
El astronauta les comunicó que el cable no parecía dañado, pero al colocar el cable en posición de modo que no volviera a enredarse, descubrió la causa del enredo: otro sujetador de cable que ya estaba allí.
Bowen deslizó el sujetador de cable problemático hasta dejarlo en una posición que el control de la misión consideró adecuada. Aunque vuelva a enredarse, los controladores del vuelo dijeron que podrían desprenderlo y permitir la rotación adecuada de la cámara en la punta de la caña para inspeccionar el exterior.
Bowen y su compañero en la caminata espacial, Michael Good, concentraron después su atención en las baterías de la estación espacial. Ambos necesitan reemplazar tres baterías gastadas en el extremo izquierdo de la estación espacial internacional en órbita. Otras tres serán reemplazadas el viernes en la tercera y última caminata espacial del Atlantis.
Cada batería mide casi un metro (3 pies) y pesa 170 kilogramos (375 libras). Atlantis entregó las baterías nuevas durante el fin de semana, además de un compartimiento ruso que fue instalado el martes.
Los controladores de vuelo no tienen motivos para suponer que el Atlantis haya padecido daños durante el despegue.
En todo caso, los astronautas revisarán la nave antes de desacoplarse de la estación orbital para detectar cualquier daño causado por micrometeoritos. Este es el vuelo final del Atlantis. ^ En la Internet: NASA: http://www.nasa.gov/

