Si no calificamos, qué haremos los miles de dominicanos residentes y naturalizados estadounidenses, de consolidarse las reformas al plan de salud Obamacare llevadas a cabo por el gobierno que encabeza, Donald Trump?
Si como se dice, unos 24 millones de personas quedarán fuera de la nueva cobertura médica, un segmento de la población dominicana ya retirado o que pasa una buena parte de su tiempo en el país, tendría que aceptar una opción inalcanzable o, de lo contrario, estaría conminado a apelar al costosísimo y excluyente sistema sanitario de República Dominicana.
Aunque actualmente en Nueva York, hay un programa vigente para que sean atendidos en exclusivos centros de salud en República Dominicana, por un monto de 38 dólares mensuales, no todos los dominicanos tienen la facilidad de cumplir con esa cuota. Sobre todo los pensionados que apenas sobreviven con lo que reciben cada mes.
Es incierta la situación de millares de residentes .
Sin embargo para hacer menos pesada la carga, tenemos la ventaja de que en Estados Unidos, los que vamos rumbo al envejecimiento, todavía tenemos la garantía de recibir ciertos beneficios asistenciales.
Estamos en un país más o menos institucionalizado y, además, si nuestros familiares son indiferentes tenemos la opción de pasar nuestros últimos días en un “home”, es decir, en un hogar de ancianos donde se nos dispensarán elementales atenciones.
De todos modos hay serios inconvenientes que plantean las nuevas autoridades de salud de Estados Unidos; en una medida estratégica, beneficiarían a los jóvenes. De otro lado, entienden que con las personas obesas se incurre en más gastos en asistencia médica, debido a que son más vulnerables a diversas dolencias. Se intuye que debido a ello, se disparará la prima de seguro.
Estos dolores de cabeza anticipados, han generado los aprestos de modificación del Obamacare que lleva a cabo el controvertido e inefable presidente Trump. Aunque todavía estas reformas resultan un tanto complejas y no hay un efectivo consenso de su aprobación, por parte de demócratas y los mismos republicanos.
Si todo lo expuesto se cumple, parecería que los dominicanos tendrían, por una razón u otra, serios inconvenientes de salud tanto en Estados Unidos como en República Dominicana, que serían difícil de sortear. En cuanto al cuidado de nuestra salud, prácticamente, estaríamos atrapados y sin salida.
