El Movimiento Renovador fue el resultado de la acción político-académica de profesores, estudiantes y empleados de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), luego de la contienda bélica de abril de 1965, que cuestionó los fundamentos filosóficos, la política, la metodología y la organización de la Universidad Primada, dotándola de una misión y visión democratizante, inspirada en la reforma universitaria de Córdoba, Argentina de 1918.
El Movimiento Renovador cuestionó no sólo la Universidad, sino todo el ordenamiento político nacional, pues la universidad era el agente socializador superior de la sociedad dominicana, orgánica al proyecto de los grupos que habían detentado el poder político-social desde 1930 y que estaban siendo interpelados por una constante demanda popular para producir una apertura democrática desde el ajusticiamiento de Trujillo en 1961.
El país registró cientos de huelgas, movilizaciones y demandas para la firma de pactos colectivos de trabajo y para la ampliación de las libertades sindicales, así como la organización de entidades campesinas, juveniles, obreras, profesionales y estudiantiles; lo mismo que la creación de docenas de clubes culturales barriales, las cuales expresaban la lucha por la democratización.
De manera que al cuestionar el rol de la universidad en su totalidad y formular propuestas alternativas, el Movimiento Renovador, cuestionaba todo el ordenamiento social de República Dominicana y por tanto se inscribía en la lógica de las demandas populares expresadas en las jornadas de luchas que vivió el país entre 1961 y 1965, cuya cresta más alta fue la entrada en vigencia de la constitución democrática de abril de 1963, promulgada por el presidente Juan Bosch y la guerra popular de abril del 1965.
Así, el Movimiento Renovador fue una manifestación orgánica del Bloque Popular espontáneo que se gestó entre 1963 y 1965 y era por lo tanto, portador de una propuesta académico-política que contrastaba con el orden político-social que se implantó en el país a raíz del triunfo de la contrarrevolución, tras la ocupación militar norteamericana de 1965 y la llegada de Joaquín Balaguer al Poder.
La Contrarrevolución
La victoria de la contrarrevolución no solo fue militar, de inmediato gestaron un proyecto a largo plazo que rearticulaba la alianza estratégica de los sectores dominantes en otro Bloque de Poder. El anterior había sido disuelto por el accionar revolucionario de las masas en los distintos episodios de la aguda lucha de clases de ese momento histórico en que los sectores populares arrinconaron y derrotaron a lo que Bosch ha llamado el Frente Oligárquico. Ese pacto oligárquico implicó una propuesta para adecuar la Formación Social Dominicana a las expectativas de sus integrantes y su cosmovisión.
La alianza gestó una propuesta de reorganización del Estado nacional asignándole a cada grupo de poder objetivos y tareas. La primera parte de los mismos se llevó a cabo en el marco del gobierno provisional de Héctor García Godoy (septiembre de 1965 a junio de 1966), y sentó las bases legales y programáticas del proyecto de la contrarrevolución, que por la eficacia en la consecución de los mismos puede calificarse de momento estratégico; y, en la segunda parte, se ejecutó en el marco de la Dictadura Yankee-balaguerista de los Doce años.
Conflictividad de la UASD
El proyecto lo encarnó Balaguer y era de naturaleza fomentalista y desarrollista. Vale decir que pretendía ampliar las bases del sistema capitalista a como diera lugar. El endeudamiento que siguió fue para financiar los proyectos de los nuevos núcleos burgueses. Para proseguir se precisaba de cuadros técnicos y profesionales para coronarse con éxito; y, las entidades educativas superiores de ese entonces (Universidad Católica Madre y Maestra UCMM, Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña UNPHU y UASD), eran orgánicas a tal proyecto, empero la UASD por el grado de criticidad que le había conferido el Movimiento Renovador se articulaba conflictivamente con el Estado y sus políticas.
Aun así la UASD era tan orgánica al sistema como las demás.
La diferencia académico-política expresaba la contradicción social que caracterizaba la sociedad dominicana de entonces, donde una era portadora de una tendencia democratizadora e incluyente frente a otra autocrática y excluyente, representada por el Estado.
En ese marco histórico-social operó la UASD durante la dictadura Yankee-balaguerista, inspirada en los principios propuestos por el Movimiento Renovador.
Sus logros fueron múltiples en cantidad y calidad académica a favor de los sectores tradicionalmente marginados.
La contradicción secundaria UASD-Gobierno fue interpretada por algunos líderes de izquierda como contradicción fundamental entre el Estado (representado por Balaguer) y la universidad (supuesta depositaria de las reservas para la revolución).
De ahí que ese liderazgo cegato conceptualizara la academia no como entidad docente, investigativa y crítica al interior del sistema y agente socializador superior del mismo, sino como trinchera político-militar anti sistémica.
Crasos errores conceptuales y estratégicos que acarrearía múltiples errores, políticos y tácticos, que a su vez se expresaron en cadenas de disparates en nombre de la revolución.

