Bogotá, 30 de Junio (EFE).- La sombra de los cultivos ilícitos de coca sigue extendiéndose sobre Colombia hasta casi ahogar al país y tensar sus relaciones con Estados Unidos, que reclama a la nación andina más resultados en la lucha contra ese flagelo. Y es que las cifras no ayudan a Colombia.
Estados Unidos aseguró esta semana que los cultivos de coca en el país aumentaron un 11 % en 2017 hasta alcanzar las 209.000 hectáreas, mientras que la producción potencial de cocaína subió un 19 %, hasta las 921 toneladas métricas, unas cifras que no se veían desde principios de siglo.
La Administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, tachó de “inaceptable” ese auge en la siembra y producción del narcótico y exigió a Colombia que “haga más” para “dar marcha atrás” a esa tendencia pues considera que después de la firma de la paz con las FARC, en noviembre de 2016, no se ha hecho lo suficiente en ese frente. “Aunque los esfuerzos de erradicación de Colombia mejoraron en 2017, se vieron superados por la aceleración de la producción. El Gobierno de Colombia debe hacer más para afrontar este aumento.
Esta fuerte trayectoria al alza es inaceptable”, manifestó el subdirector de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca (ONDCP, por su sigla en inglés), Jim Carroll. Sin embargo, Colombia insiste en el principio de la corresponsabilidad y reclama un reconocimiento por la efectividad que ha logrado en incautaciones de droga y las extradiciones de jefes de redes de narcotraficantes.
Además, el presidente Juan Manuel Santos aseguró en una reciente entrevista con Efe que en el aumento de cultivos ilícitos se dio “una conjunción de factores” y estímulos perversos, algunos de ellos relacionados con el acuerdo de paz con las FARC, pues los campesinos pensaron que si sembraban más coca iba a recibir mayores beneficios económicos.
Otro factor que jugó a favor de los cultivos de coca fue, según Santos, la devaluación del peso colombiano, que hizo de esa actividad ilícita algo

