Al igual que el anterior, este gobierno también tiene su plan de austeridad. Pero al igual que al anterior, la austeridad es solo para los otros, no para los funcionarios, que siguen gastando el dinero del pueblo como si fuera suyo.
De igual modo, el Código de Ética que firmaron el presidente y los funcionarios, pocos, para salvar la palabra del mandatario, lo están acatando. El encargado de hacerlo cumplir no tiene la calidad ética, ni moral, para ello. Además, tampoco le interesa.
La Cancillería continúa siendo patrimonio del presidente del Partido Reformista y sus aliados. Más de dos mil millones de pesos al año en botellas. Embajadores, cónsules, agregados , cobrando sin trabajar. Muchos nunca han salido del país. La Cancillería es una parcela que heredó el PRSC por su apoyo al PLD.
La prensa publica nuevos nombramientos y aumentos sustanciales de salarios, como acaba de ocurrir en el quebrado Instituto de Estabilización de Precios (Inespre), según denunció el periódico digital Acento. El que ganaba 75 mil pesos, ahora gana 175 mil. Muchos aumentos de sueldo sobrepasan el 200 por ciento. La nómina, según el diario, anda por los 370 millones de pesos. Una barbaridad.
La ministra de Educación, que les niega aumentos dignos a los maestros, se asignó un gran aumento. Lo mismo han hecho otros ministros.
Los 300 y tantos viceministros que nombró Leonel y los muchos directores generales, siguen cobrando… La ración del boa.
El plan de austeridad del gobierno no incluyó algunos negocios, ni el barrilito, ni el cofrecito. Senadores recibiendo más de un millón de pesos todos los meses sin contar su sueldo y otros privilegios. ¡Un abuso!
En la guardia y la policía las cosas siguen igual que antes. O peor. El presidente Medina debió de hacer lo que nunca se ha hecho. Lo intentó y se le armó un lío. Y dejó esa vaina así.
Dicen que en agosto Danilo hará los cambios que definirán el carácter y el rumbo de su gestión. (¡Rápido, que el tiempo vuela!)

