No puede dudarse
En este comienzo de año y mientras la discusión con mis amigos gira alrededor de si esta generación bullanguera y dada a los teteos podría emular o superar a la nuestra, aquella de los sesenta, que heredó las sobras del trujillismo y luego se diluyó entre poemas y avisos publicitarios; y yo, que la viví […]
