La gran cuestión no es si me ha cogido con el tema o no, más bien es un tema de seguridad personal y que todos padecemos, donde una gran mayoría se ha acostumbrado a él, y ya, lo da como un hecho intocable y perpetuo. Es una situación que ha caído víctima de su propia publicidad.
Tanto es así que siguen creyendo que el pueblo los admira y hasta quizás, a ojos cerrados, creer, de tanto pregonar el engaño y engañarse ellos mismos.
Se han olvidado, que ya otros se han aferrado a una creencia parecida, hasta que, llegado un momento, se estampan con una realidad mortal, donde las excusas para justificar lo injustificable, simplemente ya no surten efecto, quedando solo sufrimientos y sangre.
No quieren ver la realidad de que ya, ante su manifiesta ineficiencia, han permitido que el tercer elemento dentro de una organización criminal que prospera se haya introducido dentro de ese organismo, es decir, a los propios delincuentes, ya sean barriales o de cuello blanco, haciendo una organización donde comulgan intereses e ideas afines.
Podríamos decir, que asistimos a diario al espectáculo de ver, al mismo tiempo, una mentira y su verdad. Pareciese que dentro de ese órgano se hubiese cumplido aquello de que el dinero compra el poder y el poder compra el dinero, toda una barrabasada absurda, ineficiente y corrupta que en vez de debilitarse se fortalece cada día más.
Los hechos diarios que ocurren en nuestras calles no existen maneras de justificarlos, siquiera poder definir con claridad quien asalta y quien nos defiende. Se ha hecho imposible determinar a quien temerle más, si a los uniformados o los que presentan la última pinta en su vestuario, o, en los comportamientos de uno u otro.

En este organismo, cual, si vendiese algún tipo de producto, el enfoque principal se ha dirigido a la imagen, la portada, el maquillaje y la manipulación de la información. Negándolo todo sin importar el costo; manipulando los hechos o dejando que el silencio lo consigne al olvido. Y, el gran problema es, que de tanto mentir y negar, como lo hacen muchos políticos, ellos mismos se han convencido de estar en lo correcto.
La entropía de estos políticos, dirigentes funcionarios, es cada día más difícil de comprender, aún y los hechos se los estén tragando y lo peor es, que, con ellos, somos arrastrados como pueblo a convivir entre drogas, farándula, lavado de dinero y, de la inseguridad ciudadana, lo mejor es ni hablar. Y es que, estos políticos funcionarios, son los mismos que han incentivado la permeabilización para que el tigueraje barrial pueda penetrar dentro de ese organismo.
Son los políticos funcionarios quienes han creado esos cubiles en esa institución donde sus familiares y ellos mismos, son como cajas recolectoras de basura, aunque en este caso son de votos.
Sí, de un voto fácil, que no cuestiona, que no es crítico, ya que, con ser beneficiados con algún plan clientelista se sienten más que compensados y que, al final a esos políticos funcionarios, no les cuesta un centavo de sus bolsillos.
Siquiera nos vamos a molestar en decir el nombre de ese organismo o institución -si es que lo es- debido a que es harto conocido y hasta se podría ensuciar esta hoja con ese nombre. ¡Sí señor!

