MINA SAN JOSE, Chile. AP. Con el sonar masivo de bocinas a la misma hora del derrumbe que sepultó a 33 mineros a 700 metros de profundidad en las entrañas del desierto, sus familiares marcan el martes los dos meses del accidente, mientras una perforadora acorta rápidamente la distancia rumbo a a los trabajadores.
El 5 de agosto, cerca de las dos de la tarde, se produjo un derrumbe en la mina San José, en el norte de Chile, y los hombres que entraban y salían de un refugio utilizado para comidas quedaron atrapados bajo toneladas de roca.
Sólo el 22 de agosto, con la llegada de un sonda en la que los mineros enviaron un mensaje escrito asegurando que todos estaban bien, se confirmó su sobrevivencia, y arrancó entonces un megaoperativo para rescatarlos, abriendo túneles desde la superficie.
A las afueras de la mina, algunos parientes de los 33 hombres acampan en tiendas, y para recordar los dos meses del accidente planearon subir a una cercana colina, en la que ondean banderas tricolor de Chile, y hacer sonar bocinas de autos, en un breve acto «para darles fuerzas», explicó María Segovia, hermana de Darío Segovia, de 48 años, uno de los mineros atrapados.
El acto simbólico es para «decirles: aquí estamos al pie del cañón y aquí seguiremos» hasta que salgan todos.

