Al reasumir la presidencia del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), el ingeniero Miguel Vargas Maldonado ha iniciado un difícil y traumático proceso de escarceo e impugnación a los resultados de la Convención Nacional perredeísta, que pone en grave riesgo la unidad e integridad de esa organización.
No se niega derecho a Vargas Maldonado de objetar resultados de los comicios internos del PRD que dieron como ganador al ingeniero agrónomo Hipólito Mejía, proclamado candidato presidencial para las elecciones del 2012, pero se censura que haya involucrado en esa iniciativa a la Comisión Política y designado un grupo de sus parciales para indagar sobre las supuestas anomalías que ha denunciado.
Por el camino escogido por el ingeniero Vargas Maldonado no se llega a ninguna parte, en razón de que es previsible que el ente integrado para suplantar a la Comisión Organizadora de la Convención del PRD, dictaminará la validez de su denuncia, sin tomar en cuenta que el partido blanco pudo celebrar el domingo unos comicios libres, concurridos y ordenados.
La decisión de la Comisión Política del PRD, de pretender buscar y hallar donde no hay, coloca al principal partido de oposición en grave situación de división, indeseado escenario que contradice la voluntad de su membresía que ofreció un ejemplar comportamiento cívico al acudir a las urnas a escoger libremente el candidato presidencial de su preferencia.
La tortuosa diligencia emprendida por el ingeniero Vargas Maldonado conduciría a un vacío jurídico y político al interior del PRD, en razón de que el candidato perdedor, al reasumir la presidencia de la organización, ha involucrado en esa aventura al órgano jerárquico que ha debido fungir como árbitro, sin suplantar a la Comisión Organizadora de la Convención.
De más está decir que ante la ausencia de un Tribunal Electoral, una previsible crisis en el PRD no tendría tampoco escenario arbitral en el orden jurídico de la nación, lo que implicaría la consolidación de un no deseado caos institucional o inamovilidad partidaria.
Es por eso que se censura el tipo de tremendismo con el que se procura objetar los resultados de las elecciones perredeístas del domingo, porque al parecer sus mentores reclamarían al Rey Salomón cercenar por la mitad a la criatura viviente cuya paternidad reclaman.
Por la salud del PRD y por la consolidación de la democracia política que rige a la sociedad dominicana, es menester desalentar el tipo de aventura partidaria que han emprendido el ingeniero Vargas Maldonado y la Comisión Política perredeísta.

