El Ministerio de Educación suspendió a la profesora de la Escuela Marta Rosa Castillo, de Boca Chica, por no impedir una pelea en el aula entre dos niños de tercera de básica.
Pero tanto ese caso como la supuesta muerte a golpes de una niña de 12 años por compañeros que la encerraron en un baño en un plantel de La Romana demandan más que sanciones a los profesores. Los sucesos son para revisar ya no propiamente la enseñanza como tal, sino todo el sistema educativo. La educación va más allá del aprendizaje de matemáticas y ciencia.
Bien que se actúe contra los educadores y directores de los planteles, pero por la dimensión los casos no deben limitarse a sanciones. Los casos de La Romana y Boca Chica pueden ser señales de que el sistema dista mucho de la revolución que se pregona en función, por más importantes que sean, de la construcción de planteles y de las tandas extendidas. Las escuelas no pueden reproducir los vicios del ambiente social.
