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¡Ay! la justicia

¡Ay! la justicia

Hace unas semanas me vi en la obligación de asistir a un proceso judicial en el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva por el caso de una persona conocida, específicamente en la Segundo Tribunal Colegiado del Distrito Nacional.

Esta fue una experiencia no grata desde el inicio del proceso, porque al igual que en otras áreas del Estado dominicano se evidencia el desorden intrínseco en todas las instituciones públicas.

El viacrucis inició con la citación, donde en el tribunal en audiencia dijo que los testigos habían sido debidamente citados, cuando en realidad no fue así. Lo penoso es, que es en el mismo tribunal que habla de orden de conducencia cuando es el responsable de que las citaciones lleguen a los testigos, pero no las envían.

En este proceso, para que la citación llegara tuvieron los acusados en el proceso que citar mediante un alguacil a los que serían sus jurados.

Pero eso no se queda ahí, cuando el alguacil llega con las citaciones, se presenta como una personas amenazante, recordando que los testigos ya habían sido citados por el tribunal, cuando no fue así.
Metido en ese proceso judicial me enteré que muchos alguaciles envían las citaciones hasta por Whatsapp en franca violación al proceso.

La entrega de una intimación tiene formalidades que evidentemente son violadas cuando no se hace de manera presencial. Aunque esta no fue la situación que se presentó en este caso.

Aunque entiendo que las personas en su trabajo deben estar distendidas, porque de lo contrario aparece la reina de todos los males, el estrés, vi cosas en las juezas que no me agradaron.

Pienso que cuando supuestamente se va a administrar justicia, no importa que el caso sea de personas muy humildes y de delincuentes, se trata de dejar o quitar la libertad a una persona, y en cualquier circunstancia, eso es muy serio. No digo que al momento de emitir sus sentencias las juezas se reían, pero sí en momentos que revisten la misma solemnidad.

Pareciera una práctica común que los fiscales actuantes en los casos que tuve que ver mientras permanecí ahí, tratan de presionar a cada uno de los testigos, en especial si son de la defensa. Lo que opino afectaría el testimonio de estos. Creo que pueden hacer su trabajo sin poner nerviosos a los jurados, reitero, esto podría alterar el proceso y no evidenciar la real situación.

En definitiva, debemos mejorar el accionar de la justicia, para tener procesos más justos.
Por: Christian Oviedo

El Nacional

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