Articulistas

Bachata y merengue

Bachata y merengue

Aunque hay un apotegma que dice: ‘el estilo es el hombre’; es una frase circunstancial. Conformamos el estilo de otro u otros, en cuanto a literatura o cualquier género artístico. Aún con previa depuración, nadie está exento de influencias.

Decimos esto, a propósito de que la Unesco ha declarado a la bachata como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Pero con ello queremos exhortar al Ministerio de Cultura, nuestros gestores culturales, y consagrados músicos, a rendir tributo público a los cantores que sentaron la zapata musical para que diéramos paso a ese contagioso, sensual y cadencioso ritmo.

Deberíamos rendir homenaje y, entre otras, difundir las canciones de: José Antonio Salamán, Julita Ross, Felipe Rodríguez (La Voz) y Julio Jaramillo. Entonaban canciones a modo de bachata. Y, aunque al igual que en nuestro país también interpretaron melodías de amargue, éstas no necesariamente tenían características de bachata. Pero la bachata per se, sí puede ser amargada, o no.

Como sonero, aunque haya cierta afinidad con ese ritmo; no somos bachateros. Pero tampoco somos chovinistas ni narcisistas y mucho menos mezquinos, como para no reconocer los méritos de los cantantes antes citados.

Aunque en un tiempo que consideramos perdido, incursionamos en el bolero, y no somos musicólogos, también queremos hablar sobre otro de nuestros aires musicales considerado autóctono. Podríamos decir que, sobre el merengue, hemos sido obtusos al desoír lo que han aseverado algunos entendidos sobre esa marca país.

Se refieren al cinquillo. “Consiste en un ‘tumbao’ muy africano que, en su simetría legada por los haitianos, combina corchea-semicorchea-corchea-semicorchea-corchea, en compás de 2×4.” “Esta fórmula melódica-rítmica es también la base fundamental del merengue dominicano, y aparece frecuentemente en otros aires latinoamericanos”.

En resumidas cuentas, lo que queremos significar es que nuestro folclor y ritmo musicales, son propios de aportes de toda la región caribeña, de España, y hasta de confines africanos. Sería un absurdo obviar nuestro sincretismo cultural.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación