Antes de que el Consejo Nacional de la Magistratura celebrara su primera sesión, quien suscribe vaticinó que el Partido de la Liberación Dominicana controlaría las altas cortes. Afirmamos que el doctor Mariano Germán, jurista de la extrema confianza del presidente Leonel Fernández, sería el presidente de la Suprema Corte de Justicia. Asimismo, pronosticamos la designación de los doctores Milton Rey Guevara, Wilson Gómez, Mariano Rodríguez y Marino Mendoza, entre otros.
Es una lástima que el presidente Fernández y el PLD dominen los tres poderes del Estado, dado que esa situación atenta contra el sistema democrático y podíamos caer en la dictadura perfecta, conculcando los derechos fundamentales.
También resultaría engorroso para las autoridades que serán electas en mayo iniciar procesos contra la corrupción y enfrentar delitos en los cuales estén involucrados funcionarios del actual gobierno. Esto ocurriría, por supuesto, si el triunfador de los próximos comicios, como todo luce, es Hipólito Mejía.
Recientemente, un titular de un periódico resaltaba la existencia de un cerco marítimo en el Caribe para evitar el trasiego de drogas. Ahora, podría decirse que se creó un muro para impedir el combate a la corrupción. Pueden dormir tranquilos los funcionarios que tienen fortunas cuya procedencia no pueden explicar.
Sin dudas, el nuevo presidente de la Suprema es uno de los letrados más completos del país, tampoco se le regatea su buen comportamiento profesional a contrapelo de algunos jueces designados que ni siquiera han postulado en un Juzgado de Paz. Con honrosas excepciones, descendió la calidad jurídica del máximo tribunal.
Por ejemplo, debió publicarse una lista de los jueces preseleccionados. Es increíble que fuera escogido como Juez de la Suprema, el doctor Frank Soto Sánchez, cuadro del PLD y que se vio involucrado en un confuso incidente en que resultó muerto un procurador fiscal de Puerto Plata.

