La propuesta de la diputada Guadalupe Valdez, de que se eliminen los fondos de asistencia social que manejan diputados y senadores, caerá en saco roto porque pocas veces alguien amuela cuchillo para propia garganta.
A la comisión bicameral que estudia el Proyecto de Presupuesto General del Estado no se le ocurriría siquiera considerar la propuesta de eliminar el barrilito y el cofrecito, mediante los cuales, senadores y diputados manejan a discreción mas de mil 500 millones de pesos al año.
Los honorables legisladores deberían sorprender a la población con la eliminación pura y simple de esos privilegios, aunque se insiste en señalar que de ese susto nadie morirá.
Entre las atribuciones que la Constitución asigna al Congreso Nacional no figura el disponer de 330 millones para ayudas personales ni otros 18 millones para transferencias a organizaciones sin fines de lucro. La diputada Valdez puede sentarse a esperar lo que nunca llegará.
