BOSTON, (Providence Journal). – El tercera base de los Medias Rojas. Adrian Beltré, hizo otra atrapada extraordinaria con el guante de revés en el quinto episodio del juego del domingo, levantando un cohete arrastrado de Jamey Carroll que de otra forma hubiese terminado en la esquina del bosque izquierdo.
En lugar de tener un corredor en posición anotadora con un out, Clay Buchholz pudo lanzar a Matt Kemp con dos outs y nadie en base y Buchholz ponchó a Kemp.
La ética de trabajo de Beltré creó su propia leyenda en el entrenamiento primaveral, particularmente por la forma como le pidió al staff de coaches que le conectaran roletazos a velocidad completa tanto directo a él como a ambos lados en lugar de los rutinarios rodados que la mayoría de los jugadores faldea en la Liga de la Toronja. El hasta ha llegado a hacer algunos ejercicios de fildeo desde la posición arrodillada que obligan a sus manos a ser más rápidas.
Un rodado como ese podría provocar el pánico de algunos jugadores de tercera base, pero es uno que Beltré ha visto, por diseño, una y otra vez.
Bolas rutinarias, cualquiera puede atrapar bolas rutinarias, dijo. Me gusta ver diferentes rebotes y diferentes velocidades de la bola en el entrenamiento primaveral para poder verlas y que no sea en el juego cuando la vea por primera vez.
Una vez salió de un comienzo rústico, eso le ha dado frutos tanto para Beltré como para los Medias Rojas. El tercer Guante de Oro para el tercera base en cuatro años no es en este punto una posibilidad remota.
La jugada que hizo para robarle a Carroll fue sólo el último punto de su currículo.
Uno lo que espera es que la bola vaya a estar donde tu guante va a estar en ese momento, dijo Beltré. Uno espera que esté en alguna parte. En esa situación, la bola te atrapa a ti en lugar de tú atrapar la bola.
La jugada que hizo, no pensé que no había posibilidades de que la jugada fuera a hacerse, dijo Buchholz, con su doble negación inadvertidamente enfatizando su punto de vista. Yo creo que es por eso que está aquí ahora. El es asombroso. El hace que las jugadas difíciles parezcan de rutina.

